No voy a hablar del himno, ni de los personajes variopintos que se dieron cita durante el finde en Bilbao (incluidos algunos colaboradores de este portal). Tampoco se me ocurre hablar de lo que se vio en el parquet durante cuatro días de Copa desangelada, sin sorpresas… la Copa con menos “chispa” de los últimos años. Voy a pasar olímpicamente de todo eso porque, sencillamente, nada importa cuando la partida está ganada desde antes del verano.
No había terminado la temporada pasada cuando el movimiento del año estaba cerrado: Josean Querejeta, en su habitual faceta de gran negociador, cerraba la renovación unilateral de Pete Mickeal para traspasarlo posteriormente al Barça y así llevarse algo. El norteamericano consiguió lo que buscaba: sumarse a un proyecto ganador y tomar distancia de un Dusko Ivanovic que había acabado por agotarle. No fue el único que tomó las de Villadiego al final de ese curso, y hoy se demuestra que, por mucho que les pese a ellos, los sacrificios siempre tienen recompensa (¿no es así, Sergi?). Pero volvamos a Mickeal y su cambio de camiseta: una vez acabada la final entre Barcelona y TAU, los catalanes hicieron oficial el fichaje del alero… y a partir de ahí, todos esperamos que alguien cerrara a un hombre que le plantara cara de verdad a la última adquisición culé. Cuando el Baskonia anunció que la gran alternativa era Walter Herrmann y Messina se desmarcaba con aleros “de mentira” como Hansen o Vidal (el gran pero de la planificación blanca: jugarse todas las cartas con Carlos Suárez), se podía decir que la victoria estaba servida.
Mickeal es la auténtica clave de este Regal Barça sin ser el máximo anotador, ni el mejor reboteador ni el máximo asistente. El alero es la llave de cada movimiento del cuadro catalán sencillamente por estar ahí: Ricky asiste, Fran la hunde y Navarro anota, pero Pete Mickeal es quien, con su presencia, trastoca los planes del rival. Es quien obliga a buscar a un “cuatro” con movilidad para defenderle, porque no hay “tres” en la ACB que pueda pararle de espaldas al aro. Es quien trabaja y se desfonda para que los demás tengan buenos tiros desfondando a los exteriores rivales. Es, quizás, el único jugador imparable de este Barça sin ser el mejor. El año pasado la recogida anticipada de papeletas le quitó un MVP copero cantado; este año, lo veremos de fondo en todas las fotos… aunque su papel sea el principal.
Escrito por: Matias Castañón, 22/02/2010 12:09Noticias relacionadas: ACB, Baloncesto, Pete Mickeal, Regal Barcelona













