Os pongo en antecedentes. Domingo, 7 de marzo de 2010. Cuatro y media de la tarde. Entro en la redacción de Canal Plus con un cosquilleo en el estómago. No eran nervios pero sí incertidumbre. Por arte de birlibirloque, me había tocado narrar el Magic-Lakers. Un encuentro especial porque los de Kobe volvían al escenario donde se proclamaron campeones la temporada pasada. El lugar donde, como dicen los carteles de las carreteras de Florida, los sueños se hacen realidad (Mickey Mouse es el jefe de esos milagros)
Acompañado por Daimiel, nos sentamos en nuestro pequeño plató en el corazón de la redacción de deportes. Nos miramos antes de empezar y sabíamos que podía pasar algo importante. Nuestros deseos se iban cumpliendo a medida que el partido se desarrollaba.
Los Lakers venían de dos derrotas consecutivas. Desde que llegó Gasol, nunca habían perdido tres seguidos. Los Magic les recibían en el Amway Arena con la confianza por las nubes, con Carter tirando bien, Howard y la plantilla más cómoda y Van Gundy gritando como siempre.
Ya desde el primer minuto, el partido tenía muy buena pinta. Los Magic tenían ganas de demostrar que pueden hacer daño a cualquiera y los Lakers también tenían que demostrar que son los campeones. Es curioso que los angelinos están viviendo una situación parecida a la de la temporada pasada: palos indiscriminados a diestro y siniestro siendo los mejores del Oeste (habrá que tocar ese tema próximamente).
Kobe empezaba a ser Kobe otra vez. Artest lucía nuevo look. Phil Jackson se puso a dirigir y Gasol hizo números. El encuentro tuvo de todo. Piques que casi se convierten en peleas. Howard recibiendo. Gasol recibiendo. Barnes. Rashard metiéndolas desde cualquier lado… tuvimos de todo en su justa medida. Para los que no lo vieron, están obligados a buscarlo. El mejor partido de lo que llevamos de temporada. Sobre el papel era de regular season, pero las sensaciones eran de finales de la NBA.
La NBA es un universo especial. Te ofrece sorpresas constantemente. Nunca sabes lo que te puede pasar. Un partido que, a priori, puede ser malo se convierte en un partidazo o viceversa… O un partido que sobre el papel puede ser la bomba y se convierte en algo más. Escribir lo que pasó es muy sencillo y, aún así, me quedaría corto. Hay que verlo para sentirlo así.
Cuando terminó el partido, sabía que me había tocado narrar uno de esos partidos que la NBA cataloga como clásico. Lo viví en primera fila. Soy un afortunado.
Escrito por: Iñaki Cano Martínez, 09/03/2010 20:52Noticias relacionadas: Baloncesto, Los Angeles Lakers, NBA, Orlando Magic










