El fútbol es tan grande que ofrece espacio para casi todas las circunstancias en las que un futbolista pueda encontrarse y, además, las tolera todas excepto la falta de esfuerzo.
El espectador, aunque le duela, tolera que Perea cometa un error grave todos los partidos por falta de técnica, tambien tolera que Henry o Raúl continúen intentando mostrar su valía a pesar de la importante disminución de facultades , o incluso soportan el mal talante de Marchena, Romaric o Eguren. Lo que el espectador, los entrenadores, los compañeros y hasta el último utillero no aguantan es la falta de esfuerzo, la entrega.
No poner en el campo el máximo esfuerzo supone traicionar el trabajo de mucha gente que durante toda una semana, o quizás durante todo un campeonato, se han empleado en obtener y procurar un objetivo común, al que no se puede llegar por el capricho de un individuo.
Esta conducta en cualquier caso no es propia de un futbolista profesional, en los que no me cabe duda que conocen que ese es un principio inviolable. En el mismo sentido, confío en las personas y no quiero pensar en teorias de la conspiración, pero en la conversación de bar del lunes por la mañana siempre hay alguien, al que no quieres hacer caso, que dice cosas como “las apuestas mueven mucha pasta y alguno se van a hacer de oro”.
Revisando las imagenes de los partidos del fin de semana me llama poderosamente la atención ver cómo un defensa del Salamanca apenas corre cuando un jugador del Murcia se dirige hacia la portería para hacer el segundo gol, o es sorprendente la escasa oposición del defensa tinerfeño que ‘permite’ a Higuaín hacer el primer gol. En ambos casos ni se molestan en intentar hacer falta.
Supongo que en ambos casos hay razones (lesiones, posibles sanciones, dolor estomacal o pequeñas venas varicosas) que justifican al defensor, pero reconozco que si estuviera en el campo me costaría entender la actitud.
Estas situaciones de falta de entrega son demasiado llamativas para pasar desapercibidas y aparecen en más ocasiones de las que debieran. La falta de acierto es mucho más común: los delanteros, los defensas, porteros y árbitros fallan.
Esperemos que todos estos fallos no sean más que una parte del juego, aunque tengo la sensación de que algún día habrá un escándalo en nuestro fútbol. Sólo deseo quedar como un bocazas y que todo sea fruto de mi imaginación.
Escrito por: Carlos Rodríguez Barceló, 03/03/2010 09:00Noticias relacionadas: Fútbol, Liga Adelante, Liga BBVA





















